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Bañan reses; previenen las enfermedades por garrapata

Bañan reses; previenen las enfermedades por garrapata

Recomiendan monitorear de manera seguida a los animales


 

Las altas temperaturas, aunado a la sequía y la tierra suelta que pulula por la falta de pasto, han confluido para que la presencia de garrapatas, se multiplique entre los hatos de la región, lo cual puede provocar enfermedades a las reses si no son atendidas de manera adecuada y oportuna.

Para prevenir más muertes por fiebres y otras enfermedades que puedan producir esa plaga, es fundamental que los ganaderos, monitoreen continuamente a sus animales.

La recomendación, es que los animales se bañen con garrapaticidas, cuando menos cada mes, porque de esa forma se pueden controlar esos peligrosos insectos, que no sólo se alimentan de la sangre de los hatos, sino que  en muchas ocasiones, son transmisores de enfermedades.

De ser necesario, el ganado debe bañarse con mayor frecuencia, en los casos en que la presencia de garrapatas, continúe después del baño desparasitante,  porque con estos calores, los semovientes  pueden morir con mayor facilidades, si no están bien hidratados y alimentados.

Por desgracia, en la actualidad, muchos ganaderos de bajos ingresos, no han tenido la capacidad económica para mantener bien nutridos y con suficiente agua para que beban sus hatos, lo que aumenta el riesgo de que las garrapatas sean factor de muerte para los animales.

Así lo reconoció el Presidente de la Asociación Ganadera General "San Miguel", Martín García Magdaleno, quien lamentó que a nivel regional, continúe la mortandad de los animales, por inanición, sed, fiebres y otras enfermedades asociadas al calor.

Como algunos productores de carne, no tienen los medios suficientes para adquirir comida y acarrear agua suficiente para su ganado, ven con impotencia como sus hatos se van diezmando.

Continuamente, tienen que decidir a cuáles animales dejan morir, y a cuales pueden seguir proporcionándoles lo necesario para que subsistan, mientras se registran aguas suficientes que permitan que los pastos se regeneren y las presas se recarguen.

Cuando los animales perecen, generalmente son abandonados en algún paraje, en donde las aves de rapiña y la fauna del lugar, dan cuenta de los animales muertos, víctimas de la aguda sequía que castiga a numerosos ganaderos de la región.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: El Mañana 

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