Menu

loading...

La bioestimulación femenina en el ganado bovino

La bioestimulación femenina en el ganado bovino

En bovinos, ovinos, caprinos, búfalos, cerdos, conejos y otros roedores, así como diversos mamíferos de vida libre, se ha señalado la importancia de la comunicación química a través de las feromonas en la expresión de diversas conductas y en los mecanismos reproductivos.

Durante el ciclo estral, particularmente durante la fase del estro, celo o calor, las vacas exhiben una serie de signos fisiológicos y síntomas conductuales que indican un estado endocrino particular, único, de una duración media general de unas dieciocho horas, pero que puede reducirse a tres horas o no manifestarse en los llamados celos silentes.

Durante las horas de duración del celo, la vaca expresa el signo patognomónico de aceptación de la monta por un toro o por una de sus compañeras, tomándose como duración del celo el período de tiempo que transcurre entre la primera y la última aceptación de la monta.

En la Figura 1, se presenta un esquema de lo que denominamos el semáforo de la reproducción, período durante el cual, la vaca se encuentra bajo un estado endocrino particular con predominio del estrógeno ovárico 17ß-estradiol, emite una serie de señales químicas (feromonas), auditivas (bramidos), conductuales (agitación, caminar, acepta la monta), físicas (moco cervical, enrojecimiento y edema de la mucosa de la vulva ) y otras, que informan acerca de que: pronto aceptará la monta (amarillo) , acepta la monta (verde oscuro) o, que le pasó el celo y no acepta la monta (verde claro) y se presta a ovular (ovulación), para lograr el objetivo de la reproducción, el encuentro espermatozoide-ovulo.

Después de la ovulación la hembra entra al metaestro (rojo), para luego, en caso de no quedar preñada, pasa a la fase de diestro y de nuevo el ciclo. La conducta de aceptación de la monta durante la fase verde oscuro del semáforo, ha constituido el basamento de diversos dispositivos para la detección del celo (Ramírez-Iglesia, 2008).

Para la detección del celo mediante la técnica de la observación visual, el reconocimiento y acatamiento del semáforo de la reproducción, acompañado de un protocolo de observación de acuerdo a las características particulares del rebaño bovino en producción, puede contribuir a mejorar la detección del celo en los sistemas bajo inseminación artificial.

Fuentes de feromonas de la reproducción

En la piel de los mamíferos de ambos sexos se ha señalado la presencia de glándulas sebáceas o sudoríparas modificadas, en las cuales, se han identificado numerosas sustancias volátiles de acción feromonal vinculadas a los procesos reproductivos; glándulas ubicadas en las zonas del carpo, tarso, metatarso, orbitas, orejas, zonas caudales anales, perineales, cola, escroto, interdigitales, abdominales y prepuciales.

Igualmente, feromonas se han identificado en los líquidos biológicos como el moco cervical estral, la leche, saliva, excreciones como la orina, heces y en lana de las ovejas. Esas sustancias volátiles son de distinta composición química tales como: alcoholes, aldehídos, cetonas, alcanos, alquenos, furanos, piranos amínas, fenoles, bencenos, bisulfuros, terpenoides, lactonas, ésteres e hidrocarburos aromáticos, las cuales, se han asociado al celo y muestran relaciones positivas con los estrógenos circulantes de origen ovárico e identificadas como tales por animales conespecíficos.

La concentración y/o emisión de estas sustancias volátiles pueden variar de acuerdo al género, estación reproductiva para animales de reproducción fotoperiódica, estado nutricional y jerarquía social; algunas son comunes para ambos sexos y otros son exclusivos del macho o de la hembra (Sankar y Archunan 2008; Brennan y Zufall, 2006; Burger, 2005; Kumar et al, 2000; Blázquez et al, 1988).

volver arriba